
Un día después de su cumpleaños, Melina pasó unas horas en la casa de su nueva niñera. Mamá y papá se quedaron tranquilos, al saber que Melina generalmente no tiene problemas con gente que apenas conoce. Lo más gracioso, es que comió todo el almuerzo. Al parecer, no es tímida cuando llega la hora de comer.
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